El mejor regalo para estas Navidades: coherencia contigo mismo
- mª jose boix

- 21 dic 2021
- 4 Min. de lectura
<<No puedo>> Vs <<No quiero>>

Cuántas veces, es el momento de quedar con ese amigo o acudir a esa reunión familiar y decimos <<No puedo>>, o nos inventamos mil excusas para no ir (que, incluso, hasta nos llegamos a creer) o hasta acudimos a la cita, cuando, en realidad, lo que queremos decir es: <<No quiero>> (aunque no seamos conscientes de ello).
Tras esos <<No puedo>>, o esas excusas siempre hay un temor: el temor al rechazo, a no ser amado.
El mejor regalo que puedes hacer estas Navidades con todo aquél que hayas decidido compartir el rato, es el de ser honesto contigo mismo, es decir, ser coherente con lo que piensas, dices y haces.
Para ello debemos aprender a liberarnos de todas las creencias y condicionamientos, que hemos ido adoptando a lo largo de nuestra vida, basados todos ellos en la creencia fundamental de que hay algo fuera de mí que me va a aportar el Amor que creo que he perdido.
No nos damos cuenta que, en ocasiones, nos reunimos con la gente por costumbre, por miedo a que nos rechacen si decimos que no nos apetece, o incluso porque nos “sacrificamos” para hacer felices a los demás, “porque es lo que hay que hacer”.
De esa manera, vamos “haciendo cosas por los demás”, sacrificando nuestro tiempo y compañía, teniendo encuentros vacíos pasando el rato, simplemente para sentirnos aceptados, para sentirnos amados.
En nuestra niñez, hemos ido adoptando “compromisos”, por ejemplo, cuando teníamos que ir los “Domingos a casa de los tíos” o ciertos días de “visita a casa de los abuelos”, lloviera o hubiera un terremoto, y no había posibilidad de decir <<No>>, o sí que la había pero daba igual, porque tampoco nos iban a hacer mucho caso.
De esa manera vamos asumiendo los “tengo que”, o” debo de”, que en aquellos momentos, nos sirvieron para formar parte de nuestro clan y sentirnos queridos y amados, pero en nuestro presente ya nos están invitando a que miremos dentro de nosotros, en busca de aquello que siempre hemos buscado fuera, y obviamente no hemos encontrado.
Cuando no eres honesto contigo mismo tus relaciones también se basan en “mentiras”, no de forma consciente, por supuesto, pero así es. No nos mostramos ante los demás como realmente somos porque consideramos que si lo hacemos, no nos van a aceptar, o nos van a dejar de querer.
Creemos que si somos sinceros ante los demás, nos van a rechazar, pero, ¿Cómo vamos a ser sinceros con los demás si no sabemos serlo ni siquiera con nosotros mismos?
Sí no soy capaz de decir “no me apetece quedar hoy”, cuando, en realidad, es eso lo que estoy sintiendo, estoy -rechazando lo que siento y pienso- .
De ese modo considero que lo que pienso y siento no es adecuado para ese contexto y de forma inconsciente lo rechazo, y por lo tanto me estoy rechazando a mí mismo.
Es así, cuando de una manera u otra (quizás no en ese momento), voy a vivir situaciones en mi exterior dónde sienta ese rechazo por parte de los demás.
Puede que, esa misma persona con la que, en ocasiones quedo cuando en realidad, “No quiero”, llegue un día en que no quede conmigo y que yo sienta, que con las veces que yo he quedado sin apetecerme por “él o ella”, ahora resulta que no estoy recibiendo “mi recompensa”, que él o ella no hace lo mismo por mí, no me siento "querid@ por él o ella".
En ese momento es cuando podemos empezar a vivir esa situación no como un castigo, ni en una posición de víctima, sino como una oportunidad para darnos cuenta de que las veces que hemos quedado “por hacer feliz a otro”, no era por hacer feliz a otro sino, en realidad, para sentir la aceptación, el Amor de los demás.
Seguramente, todos hemos tenido un amigo, cuñado o conocido que sólo va a las reuniones de vez en cuando, o cuando realmente le apetece, y ha sido la “comidilla” del grupo, cuando, en realidad, nos estaba mostrando la coherencia con él mismo que nosotros no teníamos en ese momento.
Podríamos, cada vez que vayamos a tener un encuentro con alguien, dedicar un breve instante a reflexionar y preguntarnos: ¿Para qué estoy teniendo este encuentro? ¿Tengo ganas de ir? ¿Me supone un sacrificio acudir a la cita de estas Navidades? ¿Tengo expectativas, a cerca de, mi encuentro? ¿Pienso en lo que voy a obtener de mi encuentro? ¿Qué pasaría si dijese No quiero ir?
Actuar en coherencia con nosotros mismos es el mejor regalo que podemos hacernos y hacer a los demás, porque de ese modo recordaremos juntos lo que somos.
Si no aceptamos y amamos lo que somos, sentimos y pensamos ¿Cómo van a amarnos o aceptarnos los demás?
No hay nadie ni nada ahí fuera que pueda darnos aquello que está en nosotros, es ahí dónde debemos "buscar" y averiguar que siempre estuvo ahí, sólo que no supimos buscarlo en el lugar adecuado.
Tenemos que desaprender lo que creemos que somos para Conocer lo que realmente somos, y de ese modo poder compartirlo en todos nuestros encuentros.

Suelta, Vive, Ama y si lo deseas, te acompaño.
Felices Navidades, feliz retorno al hogar.



Comentarios